No quiero entrar a hablar de quién sino de lo que aprendí en el transcurso de varios años. La curva de aprendizaje en ocasiones puede ser bastante dura pero cuando miras hacia atrás muchas cosas hacen sentido. Sin más preámbulo quiero compartir contigo 5 lecciones que me tomaron años aprender y que aún hoy sigo practicando todos los días.
Aborrece la mediocridad
En la agencia en la que trabajé por aproximadamente 5 años era bien sabido que si te equivocabas en una valla o algún medio que debía ser reimpreso, se pagaba 50% la agencia y 50% el diseñador. Duro pero justo. Durante todo el tiempo que estuve allí nunca fue necesario, ¿Por qué? compromiso a la excelencia. Atención a los detalles.
No esperes a tener el cliente de tus sueños para hacer tu mejor esfuerzo. Tu mejor obra la haces hoy con el proyecto que tienes a la mano, no importa si es un flyer o una campaña con un presupuesto millonario, diseña sin censura, eso sí, con esto no quiero decir que diseñes algo lindo dejando por un lado la voz de la marca, el target y el presupuesto del proyecto, más bien, haz lo mejor que puedas hacer para el proyecto que estás trabajando, sin excusas.
Frases como “ahí que se vaya” están fuera de tu vocabulario. y finalmente la mejor manera para saber si estás fuera de la mediocridad es si te sientes orgulloso de lo que estás presentando, si es algo que pondrías en tu portafolio o es algo que preferirías que nadie supiera que tu hiciste.
Di más con menos palabras.
Sé conciso desde el email que estás por enviar hasta la cantidad de slides en tu presentación, cuando no lo eres, puedes hacer pensar que estás tratando de distraer de lo que realmente quieres decir.
Esto es muy común en países como Estados Unidos y aunque en en algunos países de Latinoamérica (especialmente en Guatemala) puede confundirse con falta de tacto o frialdad, la habilidad de comunicar de forma resumida puede ser bien agradecida por clientes o jefes que tienen una agenda llenísima todo el tiempo.
Honra tus compromisos, siempre.
Haz lo que dijiste que ibas a hacer cuando dijiste que lo ibas a hacer y punto. Respeta tu palabra, claro que se puede cambiar de opinión pero es de muy mal gusto cambiar de opinión en cuanto a la fecha que dijiste que ibas a realizar un pago o cambiar la fecha de entrega de un proyecto a último momento.
Honrar tus compromisos te convierte en una persona confiable y admirable, cualidades muy deseables por tu próximo cliente, tu próximo jefe y tu próximo equipo de trabajo.
El cliente no siempre tiene la razón.
Esto va muy de la mano con la famosa frase de Steve Jobs, “las personas no saben lo que quieren hasta que se los muestras”.
Nuestra tarea como diseñadores es cuestionar siempre, muchos clientes quieren un logo nuevo o una página web más bonita cuando lo que necesitan en realidad es un cambio en su experiencia de marca, personal más capacitado o un cultura organizacional más saludable. La habilidad más valiosa que podemos desarrollar es la de hacer preguntas más inteligentes.
Eres lo que consumes
Somos el resultado de todas nuestras experiencias, la lección más grande que aprendí fue a consumir tanto contenido como sea posible pero de forma activa y selectiva, no me refiero a pasar horas en un scroll infinito sino más bien a abrir la mente a directores de cine, pintores, escultores, historiadores, películas, música, libros, documentales, workshops, etc.
Finalmente el objetivo es poder tener tantas referencias como sea posible porque eso te va a preparar para hablar de golf con un cliente o de inclinaciones políticas con tu nuevo jefe. mantente hambriento y curioso, aprovecha cada momento para aprender algo nuevo, conviértete en maestro de la observación y más importante, aplica lo que aprendiste antes de olvidarlo.
Cuéntame tus opiniones, críticas, correcciones y experiencias, quiero saber si hay alguien del otro lado. Saludos!
